¿Qué es el estrés y como corregirlo?

18-07-11

ESTRÉS

 

1. ¿Qué es?

El estrés es un mecanismo que activa al perro a buscar solución o adaptarse a una nueva
situación. El estrés es algo normal y útil para la supervivencia, tanto para el perro como para las
personas, pero cuando las situaciones que les dan miedo, que los alteran, los excitan, que no les
gustan, incomodan o que les causan dolor o malestar se producen a menudo o la respuesta del
organismo del perro hacia ciertos estímulos es desmesurada y habitual, nuestro perro tiene un
problema.

Este estado de nerviosismo se va acumulando y cuando las situaciones estresantes se producen
constantemente el estrés se convierte en una patología y el perro entra en un estado de ansiedad.

Si no hacemos algo para ayudarlo y normalizar su día a día, tendremos un perro nervioso, que
reacciona ante cosas que no deberían darle miedo, que no obedece, que no se concentra, que
no aprende, que se pelea, que gruñe, que persigue objetos.... se altera la convivencia y surgen
problemas de conducta.

 

2. Qué situaciones generan estrés:

- Nuestros enfados, castigos y correcciones
- Nuestros comportamientos nerviosos y poco predecibles
- Acontecimientos que ocurren a gran velocidad
- Cuando se sienten incapaces de solucionar una situación
- Amenazas nuestras o de otros perros
- Tirones o correcciones de correa/empujones o forzarlo con las manos a hacer lo que queremos.
- Poco o demasiado ejercicio
- Poca actividad y estimulación mental
- Paseos inadecuados, no dejarles olisquear en los paseos, tensión en la correa, collares de púas…
- Excesivas exigencias en la convivencia
- Excesivo ruido, discusiones, peleas y violencia en su entorno
- Juegos excitantes: de pelea, mordedores, perseguir objetos...
- Que siempre se le este molestando y dándole afecto, imposibilidad de relajarse
- Manipulados incorrectos, exceso de carga emocional, excesivo contacto físico y afecto
- No atender a sus señales de calma
- Cambios no previsibles y repentinos en su día a día o en la convivencia
- Soledad
- Aburrimiento
- Falta de rutina en el día a día, frecuencia de novedades y de cambios
- Hambre, sed
- Frio o calor excesivo
- Cuando siente dolor o están enfermos
- Un adiestramiento incorrecto o demasiado exigente

 

3. Como detectarlo:

Si tu perro tiene algunos de estos comportamientos o problemas de salud:

- Comportamiento:
Hiperactividad, nerviosismo, si reacciona excesivamente a los acontecimientos y situaciones (perros
acercándose, teléfono, timbre…), se rasca a menudo, se muerde, repite comportamientos que no
tienen lógica, destroza objetos, ladra, aúlla, gimotea, se sacude, intenta morderse la cola, le cuesta
concentrarse, utiliza muchas señales de calma, muestra fijación por ciertos objetos (luces, moscas,
bicis, pelotas… si se los queda mirando largos períodos de tiempo), persigue objetos como bicis,
personas que corren, niños, gatos, etc. aumentan los miedos, surgen miedos a ruidos, a personas,
a objetos etc., ansiedad por separación, mala conducta higiénica, desobediencia ( si le damos
una orden hace otras cosas como si no nos hiciera caso), gruñidos, surgen agresiones a perros o a
personas.

 

- Salud:

Tiene diarrea a menudo, tiene caspa o alergias, mal olor corporal y aliento, musculatura tensa, piel
seca, jadeo, respiración entrecortada, temblores, hace sus necesidades con más frecuencia de lo
normal, vomita, pierde el apetito, etc.

 

4. Como reducirlo y eliminarlo:

Revisar entorno y la rutinas diarias del perro para equilibrar su día a día satisfaciendo todas sus
necesidades básicas (intentar que pueda convivir con nosotros, que su alimentación sea adecuada,
que pueda hacer sus necesidades en un tiempo y sitio adecuado...), establecer el máximo de
rutinas posibles, haciendo el dia a día del perro lo más previsible posible. Establecer una rutina
de paseos correcta, con estimulación mental, interacción social y facilitarle un nivel adecuado
de juegos y ejercicio, detectar y eliminar de su rutina todo lo que veamos que lo altera o lo pone
nervioso, identificar, atender y utilizar señales de calma, no pegar, ni reñir ni corregir, y no premiar
las actitudes nerviosas, manipularlo correctamente y proporcionarle actividades tranquilas con
mucho autocontrol.

 

Autor: Sheila Pérez

Fuente: Miriam Olmedillo Galán