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Perro o Gato ¿Quien sera tu mejor compañero?

13-12-15

Se aproximan fechas en las que las personas se animan a integrar en su familia un nuevo miembro. Siempre aconsejamos que la decisión sea meditada por todos los miembros del hogar y sobretodo que el nuevo miembro siempre puede ser adoptado. En el caso de nuestra protectora siempre aconsejaremos sobre el perfil que mejor se adaptaría a la rutina y costumbres de la familia, de manera que todo salga lo mejor posible.

Los gatos y los perros son las mascotas favoritas y cada vez en más hogares es fácil encontrarse con uno de ellos. Pero no es lo mismo convivir con un gato que con un perro. Son diferentes y, por lo tanto, la convivencia con cada uno de ellos también es diferente.

La gran mayoría de perros y gatos son utilizados como animales de compañía, ya que se han adaptado muy bien a la sociedad humana. Pero esto no quiere decir que su forma de comportarse sea parecida. Ambas especies son cazadoras, territoriales, juguetonas y pueden convivir con las personas sin problemas, pero es quizá en la relación que mantienen con nosotros sonde encontramos más diferencias

EL TERRITORIO

Los dos animales tienen un instinto territorial muy desarrollado, pero en el gato es más marcado. La costumbre de los gatos de encaramarse a lugares altos, como el respaldo del sofá u otros muebles es debido a un intento de controlar desde una buena perspectiva su territorio. El problema principal del comportamiento territorial es que los felinos son mascotas que no suelen salir al exterior y, por lo tanto, su territorio es nuestra casa.

Los perros, al tener que salir a la calle a pasear varia veces, disponen de un territorio más amplio, y la marcación con orina en otros lugares fuera del hogar no es una conducta problemática.

Los gatos machos, si no están castrados, pueden llegar a llenar la casa de orines para marcar su territorio, sobre todo si huelen a presencia de una hembra en celo o se encuentran con olores extraños. Es por eso que la castración de los gatos es una opción muy válida para evitar problemas de higiene en el hogar.

La conducta sexual de ambas especies también difiere en un aspecto muy importante. Mientras que las perras tienen el celo dos veces al año, muchas gatas son activas sexualmente todo el año, lo que implica que puedan quedarse preñadas en cualquier momento.

En todos los casos, ya sean machos o hembras aconsejamos su esterilización de manera que así se evitan camadas indeseadas y muchas enfermedades.

CONVIVENCIA Y JUEGO

El perro pertenece a una especie extremadamente social y necesita estar acompañado de otros perros o de personas. El aislamiento social suele provocarle problemas de estrés y ansiedad. El gato, en cambio, tolera mejor la soledad, puede estar más horas sin sus dueños; incluso días solo en casa, siempre que tenga a su disposición comida, agua, su sitio para evacuar limpio y un lugar cómodo donde dormir. Un perro necesita varios paseos diarios y estar más tiempo que el gato en compañía de sus dueños.

Como el gato es más independiente, su forma de jugar también es distinta. No requiere de la participación de otros para el juego, puede divertirse solo con una pelotita que ruede, con las sombras en movimiento o con el simple volar de una mosca. El perro, por el contrario, siempre buscará un compañero de juego.

Como depredadores, tanto los gatos como los perros pueden mostrar agresividad, pero en los felinos domésticos la agresión competitiva o por dominancia no suele dirigirse a las personas. En cambio en el perro este tipo de conductas es uno de los problemas que suelen tratarse en las consultas de un etólogo. Para llegar a estos casos extremos, previamente ha tenido que haber una mala

¿ES LO MISMO EDUCAR A UN PERRO QUE A UN GATO?

No tiene nada que ver. Los perros son animales sociables que necesitan vivir en comunidad y por ello, están instintivamente preparados para adoptar ciertas normas de convivencia que consignar que su grupo social se mantenga en armonía. Pero el gato es un animal más independiente. No hay que pensar que el gato es un animal asocial ni mucho menos.

Por lo tanto, educar a un perro es mucho más sencillo. Podemos enseñar a un gato a hacer sus necesidades en el lugar adecuado. Es además muy fácil, ya que los gatos son muy limpios y si la tierra dispuesta en su bandeja higiénica es de su gusto, no tardará nada en aprenderlo. También podemos ponerle a su disposición objetos para preparados para que rasque y arañe y no lo haga en los muebles de nuestro hogar. Si por alguna causa intentamos reñir a nuestro gato por haber hecho algo malo, éste no actuará como el perro. Lo que seguramente hará, será mirarnos despectivamente y acto seguido se marchará o huirá. Por el contrario, el perro acepta que le regañen y, después de hacerlo, posiblemente se retire compungido o busque nuestro perdón. Los canes aceptan un estatus jerárquico en el grupo social donde viven.

COMUNICACIÓN CANINA Y FELINA

La personalidad de los gatos suele ser más incomprendida que la de los perros ya que su forma de comunicarse con nosotros difiere mucho de la nuestra. Sus señales comunicativas a veces son malinterpretadas. Los gatos se muestran siempre más reservados que los perros y además la expresión de la cara de un gato ni expresa tanto como la de un perro. El motivo es que los felinos no poseen tantos músculos faciales como canes.

Cuando un gato se pone panza arriba, es porque esta relajado, confiado y le gustaría que le rascaran. Pero lo que no quiere el felino es que le rasquen la barriga, sino la cabeza o detrás de las orejas. Para el gato esa acción que le acabamos de hacer es un abuso de confianza y puede arañarnos, agarrarnos o modernos.

En el perro es distinto. La posición de colocarse panza arriba, significa sumisión y relajación y le encanta que le rasquen y le acaricien donde él no puede llegar.

En el perro la cola en alto demuestra seguridad y dominancia. Se muestra activo y poderoso. En el gato en cambio, la cola en alto significa saludo y alegría por volver a vernos. Podemos ver este gesto la mayoría de veces que les ponemos comida. La acción del gato de frotarse en nuestras piernas cuando llegamos a casa parece una manifestación de cariño que suele agradarnos. No cabe duda que es así, pero el objetivo real de este comportamiento es marcar su territorio. Se restriega para dejar su olor, ya que los olores desconocidos que traemos de la calle no son de su agrado. Es decir, que nos marca como diciéndonos: “Tú eres mío”.

        

LLEVARSE COMO EL PERRO Y EL GATO

Aunque mucha gente piensa que los gatos y los perros son enemigos irreconocibles, no es cierto. El instinto de caza canino se activa al ver un animal que corre y además hace ruido. Pero si el gato no corriera al ver un perro, no sería perseguido.

Las dos especies son juguetonas, y les gusta jugar a cazar, por lo que se persiguen. Los perros, mucho más sociables que los gatos, muchas veces juegan entre ellos, intercambiando los papeles de cazador y presa. Los gatos caseros no suelen salir a la calle, por lo tanto, si un gato ha vivido desde pequeño en una casa, nunca habrá sido perseguido por un perro. En cambio, los perros sí sale a la calle a jugar, por lo que, muy probablemente, habrán tenido alguna experiencia persecutoria ante la presencia de un gato callejero. Es por eso que los gatos que han sido adoptados de la calle en edad adulta, son más difíciles de socializar a un perro.

La relación entre cachorros de ambas especies es muy fácil, ya que, en esa etapa, el perro aún no ha madurado su conducta instintiva de caza, y aceptará al gato sin problemas. Por lo mismo, hacer convivir a un cachorro de perro con un gato adulto es, generalmente, fácil, sobre todo si el gato no ha tenido ninguna mala experiencia con perros, por lo que se acercará a él con curiosidad. Para conseguir una buena socialización entre ambas especies, uno de los métodos más efectivos es utilizar el acercamiento progresivo. De esta manera controlada, sin peligro de daño para ninguno de ellos, se irán adaptando el uno al otro, hasta que sea posible dejarlos solos.

Lo más importante es tener claro que vivirán con nosotros muchos años y que tenemos que ser responsables de ellos en todas las etapas de su vida. Cada día recogemos perros y gatos abandonados o perdidos. Por eso, queremos que con este artículo se puedan aclarar vuestras dudas. 

¡¡¡SOBRETODO ES IMPORTANTE TENER EN CUENTA QUE TANTO GATOS COMO PERROS, NO SON JUGUETES PARA REGALAR EN NAVIDAD!!!

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Autor: Equipo ASUV, Revista Pelo Pico Pata


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