ALERTA Valencia invadida de Procesionaria

21-02-16

Cuando va terminando el frío y se acerca la primavera es el momento en el que hay que estar ojo avizor para que nuestros canes no se acerquen a estas orugas, son peligrosas, mucho, y también para los humanos.

Cada oruga dispone a lo largo de su cuerpo de unos 500.000 pelos o tricomas especiales que asemejan morfológicamente a pequeños dardos o flechas envenenados. Su pequeño tamaño y el hecho de que puedan desprenderse con facilidad implican un riesgo importante de urticaria no sólo por contacto directo sino también vía aérea a través del efecto de corrientes de viento.

Debido al cambio climático cada vez hay más y, además, su radio de acción las ha acercado a las áreas urbanas.

Por eso mismo aunque obviamente donde suelen estar es en los pinares también nos podemos topar con ellas en jardines y parques públicos en casi todas las ciudades, Lo malo es que cada vez aparecen antes, en diciembre y en enero.

¿Por qué se llaman procesionarias? ¿Cómo reconocerlas?

Tras alimentarse durante unos 30 días las orugas descienden al suelo desde sus nidos en características filas indias (de ahí su nombre común de "procesionarias"). Se desconoce la causa pero está comprobado que es siempre una hembra (una larva que originará un adulto hembra) la que guía la procesión.

                                               

Estas orugas presentan, en su parte superior, unos pelos urticantes, similares a las púas de algunos cactus, cargados con una substancia tóxica que suelta a modo de defensa cuando se ven amenazadas. Estas púas se clavan rápidamente, clavándose muy rápido cuando se tocan y liberan el veneno. A consecuencia de ello, esta toxina una vez inoculada, provoca una irritación muy fuerte, similar a una quemadura en la zona de contacto directo y sobre todo en la piel de la cara, los labios, la lengua y la mucosa oral provocando al instante un cuadro clínico muy doloroso con picores, que de no tomarse medidas puede provocar una fuerte inflamación que puede bloquear incluso las vías respiratorias, heridas que al estar en la boca, además se infectarán, pudiendo provocar incluso la necrosis de las parte infectadas, dándose casos de perdidas parciales de la lengua.

Son extremadamente venenosas: producen urticarias y alergias en personas y en animales.

El riesgo está al tocarlas o al acercarse mucho a ellas, sus pelos urticantes son como dardos envenenados y tiene cientos de miles: cuando se sienten amenazadas los sueltan. Por eso no hace falta haberlos tocado para verse afectado.

Si tu perro olisquea o, peor, lame a una de estas orugas debes llevarle inmediatamente al veterinario.

¿Cómo saber si tu perro ha estado en contacto con una procesionaria?

Estará tratando de rascarse la boca porque le dolerá. Se mostrará nervioso, inquieto.

Los síntomas más visibles son la inflamación de la lengua e incluso de la cabeza.

Puede tener fiebre, también puede que tenga problemas para cerrar la boca...

 
   
  • Inflamación de la cara (edema facial) y de los párpados.
  • Inflamación de los labios y de la mucosa oral.
  • Inflamación de la lengua que conduce a la imposibilidad de cerrar la boca, provocando en muchas ocasiones oscurecimiento y necrosis parcial de la lengua.
  • Salivación abundante.
  • Jadeo, sobre todo por el dolor.
  • En caso de ingesta puede provocar asfixia por edema del laringe, vómitos y hemorragias.
  • Shock anafiláctico y muerte.

El resultado puede ser desde la necrosis de parte de la lengua a la muerte: si la infección llega a la laringe puede morirse por asfixia. 

¿Qué hacer?

Puedes lavarle la boca con agua templada pero lo más importante es ir rápidamente al veterinario para que puedan dar a tu perro un tratamiento con corticoides de acción rápida.

Una rápida actuación veterinaria es fundamental para controlar el cuadro clínico y evitar complicaciones, que pueden conducir a un fatal desenlace. Por ello es imprescindible acudir de urgencia a un veterinario.

Como primeros auxilios se puede efectuar un buen lavado de la zona afectada con suero fisiológico o agua pero sin frotar para evitar la rotura de los pelos clavados y así evitar que se libere más toxina. En casos graves es necesaria la hospitalización con fluidoterápia por la incapacidad del animal para ingerir alimento o agua y la administración intravenosa de potentes antiestamínicos y antibióticos.

Como prevención se recomienda evitar los paseos en las zonas con pinos en los meses de Enero-Marzo y sobre todo pasear con correa para poder evitar al máximo el posible contacto. También es muy recomendable que, en los jardines privados donde esta oruga puede estar presente, consultemos con algún experto para detectarla y erradicarla: existen métodos mediante trampas muy eficientes.

Tampoco no hay que olvidarse que nunca debemos tocar las orugas o eliminar las bolsas sin protección, tanto en las manos mediante guantes como en la cara mediante mascarilla y gafas, porque en contacto con la piel humana se puede producir la misma reacción urticante y alérgica.

 

Autor: Equipo ASUV


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